En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, conmemorado cada 30 de enero, compartimos esta entrevista con agentes de las organizaciones internacionales de la Alianza Cuatripartita en la región de las Américas – Maria Mesplet (OMSA), Larissa Zanette (FAO), Ana Margarita Botello (OPS/OMS) y Fabrizzio Canaval (PNUMA). En conjunto, comparten su visión sobre los desafíos que presentan las enfermedades zoonóticas endémicas, desatendidas y transmitidas por vectores en la región, a partir de la experiencia de coordinación de un taller en San José, Costa Rica, orientado a fortalecer la gobernanza frente a este desafío.
Maria Mesplet (OMSA): En nuestra región, estas enfermedades como la brucelosis o el hantavirus persisten porque siguen presentes las condiciones que permiten su transmisión continua. La creciente interacción entre personas, animales y fauna silvestre, sumada a la transformación del territorio, favorece que reservorios y vectores se desplacen hacia áreas pobladas. A esto se suman los efectos del cambio climático, que amplifican las temporadas y zonas de circulación de mosquitos y otros vectores. También enfrentamos desafíos en la vigilancia conjunta entre sectores y en el acceso equitativo a servicios de salud y atención veterinaria, especialmente en zonas rurales, remotas y vulnerables. Cuando estos factores convergen, se crea un escenario donde la transmisión se mantiene y resulta difícil de interrumpir sin un enfoque integral de «Una Sola Salud».
Las enfermedades zoonóticas endémicas son aquellas que permanecen de forma constante en una región, las enfermedades desatendidas afectan principalmente a poblaciones vulnerables y reciben menos atención y recursos, y las enfermedades transmitidas por vectores son aquellas propagadas por mosquitos, u otros organismos invertebrados que transportan el patógeno y lo transmiten al picar.
Ana Margarita Botello (OPS/OMS): Nuestras cuatro organizaciones trabajan desde mandatos distintos pero complementarios, que nos permiten abordar estas enfermedades desde todos los ángulos. La OMSA trabaja para mejorar la sanidad y el bienestar animal trabajando en conjunto con los Servicios Veterinarios; la OMS/OPS orienta las acciones de salud pública y lidera la vigilancia, prevención y control de enfermedades en humanos; FAO apoya a los países en la producción sostenible de alimentos y evitar que una crisis sanitaria se convierta en una crisis alimentaria ; y PNUMA integra la dimensión ambiental, fundamental para comprender cómo influyen los ecosistemas y el cambio climático en la transmisión y establecer estrategias de prevención para abordarlas. Cuando asociamos estas capacidades y perspectivas, facilitamos la coordinación intersectorial y el desarrollo de políticas y acciones conjuntas más eficaces y sostenibles entre los países. Esto les permite planificar la preparación y respuesta con un enfoque preventivo en la interfaz humano–animal–ambiente, fortalecer los sistemas de vigilancia integrados y actuar de manera coherente frente a riesgos sanitarios comunes.
Larissa Zanette (FAO): Lo que hemos aprendido es que el trabajo conjunto tanto a nivel regional como nacional no sólo es útil, sino indispensable. Cuando los sectores de la salud humana, la sanidad animal, la agricultura y el medio ambiente se sientan en la misma mesa, la toma de decisión y detección temprana de riesgos sanitarios mejora notablemente. La experiencia regional demuestra que los países que han formalizado espacios de coordinación, que comparten datos entre sectores de manera constante y que involucran a las comunidades en la prevención, obtienen intervenciones y respuestas más oportunas y eficaces. También hemos visto que la cooperación debe sostenerse en el tiempo, no activarse sólo en momentos de crisis. La preparación y la prevención permanentes, la formación de equipos interdisciplinarios y el financiamiento estable son aprendizajes clave que guían nuestro apoyo a los países.
En diciembre 2025 se llevó adelante un taller en San José, Costa Rica, que reunió a todos los sectores sanitarios de 5 países de Centroamérica para fortalecer la gobernanza y vigilancia de las enfermedades zoonóticas prioritarias.
Fabrizzio Canaval (PNUMA): El Plan de Acción Conjunto sobre Una Sola Salud (OH-JPA) es la hoja de ruta global que nuestras organizaciones desarrollaron para ayudar a los países a transformar los principios de «Una Sola Salud» en medidas concretas. Este plan reúne acciones coordinadas para fortalecer la prevención, la vigilancia, reducir riesgos en los sistemas alimentarios, mejorar la gestión de recursos naturales y protección del medio ambiente y consolidar estructuras de gobernanza intersectorial. Está diseñado para que cada país pueda adaptarlo a su realidad, sus prioridades y su capacidad operativa. Su implementación implica crear o fortalecer mecanismos de coordinación entre ministerios, integrar datos de salud animal, humana y ambiental, establecer estrategias de prevención y mitigación y asegurar que estas acciones cuenten con financiamiento estable y con indicadores claros de seguimiento. Nuestro objetivo es que el plan sea una guía práctica que facilite decisiones informadas y respuestas más sólidas.
Maria Mesplet (OMSA): Los Servicios Veterinarios cumplen un rol clave porque son quienes detectan las señales de alerta donde las enfermedades suelen comenzar: en los animales. Su presencia en el territorio y su capacidad para identificar cambios en la sanidad animal permiten anticipar riesgos para las personas. Además, aplican medidas de prevención como vacunación, vigilancia activa y control de movimientos de animales, lo que reduce la propagación antes de que llegue a la población humana. También aportan información técnica esencial para entender cómo se comportan los patógenos en los reservorios animales y qué medidas son más efectivas para interrumpir su transmisión. Fortalecer a los Servicios Veterinarios es fortalecer la primera barrera de protección sanitaria del país.
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