El Segundo Informe de Seguimiento del Observatorio se ha publicado y ofrece nuevos conocimientos sobre la adopción mundial de las normas de sanidad animal. Descubra cómo Brasil no solo implementó eficazmente la zonificación, sino que también ayudó a moldear las normas internacionales que respaldan esta práctica. Inicialmente utilizada por el país como herramienta para erradicar la fiebre aftosa, la implementación exitosa de estas normas se ha convertido desde entonces en un mecanismo poderoso para acceder a los mercados internacionales. Por eso, las recomendaciones del informe podrían ser valiosas para muchos responsables de la toma de decisiones.
El mandato fundamental de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) es establecer normas internacionales que garanticen la sanidad y el bienestar animal, apoyen el control y la erradicación de enfermedades y faciliten el comercio internacional seguro de animales y productos de origen animal. Para entender estas normas, se puede pensar en ellas como medidas acordadas y adoptadas por todos los países. Estas medidas, en última instancia, orientan las estrategias y regulaciones nacionales relacionadas con la sanidad y el bienestar animal.
Marcelo de Andrade Mota es el Director de los Servicios Veterinarios de Brasil y el Delegado de la OMSA para el país. En 2025, lideró con éxito los esfuerzos para que Brasil fuera reconocido como libre de fiebre aftosa en todo su territorio. La fiebre aftosa es una de las seis enfermedades para las cuales la OMSA otorga un estatus oficial de libre de enfermedad. La implementación de las normas de zonificación de la OMSA, en cuya elaboración Brasil participó activamente, desempeñó un papel crucial en este logro. Marcelo de Andrade Mota conoce bien tanto el potencial como los desafíos asociados a estas normas:
“Creo que la parte más interesante del proceso de establecimiento de normas de la OMSA es que se basa en el consenso, lo cual es esencial para que los países puedan realmente implementar las normas. Dicho esto, hay que ser honestos: nosotros, los delegados, acordamos las normas en París, en la OMSA, y eso está muy bien. Pero una vez que regresamos a nuestros países, debemos hacer nuestra tarea. Tenemos que dar seguimiento, aplicar las reglas en nuestro contexto nacional y negociar con las partes interesadas pertinentes. Esto puede ser un desafío, pero el hecho de que estas normas se establezcan por consenso recuerda la importancia de su adopción.”
Para evaluar si y cómo los países implementan las normas, el Observatorio de la OMSA ha publicado su Segundo Informe de seguimiento. El estudio de caso de Brasil proporciona un ejemplo claro de la importancia de las normas y del impacto positivo que pueden tener a varios niveles.
El Segundo Informe de seguimiento del Observatorio proporciona a la OMSA y a sus Miembros conocimientos y recomendaciones sobre el uso e implementación de las normas de la OMSA. A través de un ambicioso metaanálisis de múltiples conjuntos de datos, tanto internos como externos a la OMSA, el informe está diseñado como una herramienta práctica para orientar la estrategia futura de la OMSA y sus Miembros. Por esta razón, se publicará cada cinco años, en consonancia con los ciclos de los Planes Estratégicos de la OMSA.
El informe completo está disponible en línea y aborda temas como comercio y medidas sanitarias, autodeclaraciones y estatus oficial, control de movimientos dentro de países/territorios y precauciones en fronteras, zonificación y compartimentación, uso de antimicrobianos y resistencia a antimicrobianos, así como la implementación del enfoque “Una sola salud”. También se encuentran disponibles fichas informativas y paneles interactivos para que cualquiera pueda consultar y extraer información.
La zonificación es una práctica que permite a las autoridades veterinarias dividir el territorio de un país en áreas más pequeñas, cada una con animales con un estatus sanitario específico para una enfermedad determinada. De este modo, si se produce un brote en una zona, puede ser contenido sin afectar a las demás, permitiendo que las actividades y el comercio continúen con normalidad en las regiones libres de enfermedad. Para implementar la zonificación de manera eficaz, los países deben establecer identificación de animales, controles de movimiento y medidas de bioseguridad. Mantener zonas libres de enfermedades respalda la producción y el comercio seguro de animales y sus productos.
El porcentaje de Miembros de la OMSA afectados por una enfermedad que reportan el uso de la zonificación como medida de control aumentó del 40 % en 2005 al 67 % en 2021. *2021 es el último año para el cual los datos disponibles son los más completos.
La introducción del concepto de zonificación en Brasil estuvo estrechamente vinculada a la lucha contra la fiebre aftosa, durante un período de rápido crecimiento y aumento de la demanda de producción de carne. Como explica Marcelo de Andrade Mota:
“Desde la década de 1950, el objetivo de erradicar la fiebre aftosa ha dado forma a la organización de nuestros Servicios Veterinarios en todo el país. Esto impulsó la industria farmacéutica para la producción de vacunas y, eventualmente, también influyó en nuestro enfoque de la zonificación. Brasil es un país muy grande: si queríamos que fuera libre de fiebre aftosa, sabíamos que teníamos que trabajar en áreas más pequeñas, dividiendo el país en zonas y priorizándolas según las necesidades y la capacidad de los Servicios Veterinarios locales.”
Marcelo de Andrade Mota, Director de los Servicios Veterinarios de Brasil y el Delegado de la OMSA.
Para un país como Brasil, hoy uno de los mayores productores y exportadores de carne del mundo, la zonificación es más que una herramienta para erradicar enfermedades. En su nueva era libre de fiebre aftosa, Brasil ha establecido “zonas de paz”, como las llama el Dr. de Andrade Mota, que pueden activarse si la enfermedad reaparece. Si se detectara un caso, la zona afectada se aislaría, mientras que los agricultores en otras zonas podrían continuar moviendo animales y gestionando sus negocios sin interrupciones
La declaración del zonaje como medida de control cuando una enfermedad está presente en una o más regiones de los Miembros de la OMSA varía considerablemente según la enfermedad. *2021 es el último año para el cual los datos disponibles son los más completos.
El Segundo Informe de seguimiento del Observatorio ofrece recomendaciones prácticas tanto a la OMSA como a sus Miembros para mejorar la implementación de estas normas. Por ejemplo, la OMSA recomienda que los Miembros apliquen medidas funcionales, como controles de movimiento, para apoyar la zonificación. También sugiere considerar el uso de esta medida junto con los mecanismos de la OMSA, como el reconocimiento oficial del estatus y la autodeclaración, lo que puede facilitar acuerdos comerciales bilaterales. Este enfoque se alinea estrechamente con la experiencia de Brasil y podría interesar a muchos otros países.
Marcelo de Andrade Mota, Director de los Servicios Veterinarios de Brasil y el Delegado de la OMSA.
Esto es posible gracias a las normas internacionales. Para que un país obtenga el respaldo de la OMSA a su estrategia de zonificación, debe cumplir con las normas de la Organización. Sin embargo, no se trata de un proceso unidireccional en el que los países simplemente se adapten a reglas externas. Basándose en su experiencia nacional y sus éxitos, Brasil ha participado activamente en las discusiones sobre las normas de zonificación desde la década de 1980, ayudando a dar forma a estas normas mediante consenso con otros países. Como explica el Dr. de Andrade Mota: “Implementar normas reconocidas por la OMSA es un cambio radical. No solo protegen la sanidad animal y elevan los Servicios Veterinarios, sino que también abren el acceso a los mercados globales, impulsan el crecimiento económico y posicionan a los países como socios confiables en una cadena de suministro ganadera segura y sostenible.”