Entrevista

Sanidad de la fauna silvestre: amenazas emergentes, soluciones colectivas

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De izquierda a derecha: Damien Joly, director ejecutivo de la Cooperativa Canadiense para la Sanidad de la Fauna Silvestre (CWHC); C. LeAnn White, directora del Centro Nacional de Sanidad de la Fauna Silvestre (NWHC) del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS); y Chris Walzer, director ejecutivo del Programa de Sanidad de la Fauna Silvestre de la Sociedad para la Conservación de la Fauna Silvestre (WCS). Juntas, sus instituciones forman el Centro Colaborador Multinacional de la OMSA para la Sanidad de la Fauna Silvestre, que proporciona conocimientos científicos y apoyo técnico para reforzar la vigilancia, la investigación y el desarrollo de capacidades en materia de sanidad de la fauna silvestre en todo el mundo.

Expertos del Centro Colaborador de la OMSA para la sanidad de la fauna silvestre analizan las amenazas más urgentes para la fauna silvestre de la región, la importancia de la vigilancia intersectorial y cómo la colaboración internacional puede ayudar a los países a reforzar su preparación y respuesta. 

¿Cuáles considera que son actualmente las principales amenazas sanitarias relacionadas con la fauna silvestre en la región y qué tendencias preocupantes está observando?

Chris Walzer: Sin duda, la influenza aviar es, con diferencia, la mayor amenaza para las aves silvestres y los mamíferos marinos de todo el continente. En este momento, es difícil predecir cómo evolucionará la situación en los próximos años. El impacto inicial en 2020 y 2021 fue enorme, y hoy en día seguimos observando consecuencias significativas. 

A medida que las poblaciones animales desarrollan inmunidad mediante la adquisición de anticuerpos y se adaptan a través de una combinación de procesos inmunológicos, demográficos y ecológicos, será importante hacer un seguimiento de cómo evoluciona la enfermedad y cómo cambia su impacto con el tiempo. 

Más recientemente, tanto América Central como América del Norte se han enfrentado a una amenaza de enfermedad emergente provocada por el gusano barrenador del Nuevo Mundo. La enfermedad había estado ausente de América del Norte durante décadas, pero ahora ha llegado a Estados Unidos, lo que ha generado una gran preocupación y atención. Aún no se conoce el alcance total de su impacto, pero estamos trabajando activamente para hacer frente a esta amenaza emergente. 

En 2025, la OMSA creó un Grupo de Coordinación Regional sobre Sanidad de la Fauna Silvestre para las Américas. Este grupo, que reúne a los puntos focales de sanidad de la fauna silvestre y a expertos técnicos de toda la región, se encarga de elaborar, aplicar y supervisar un plan de trabajo regional destinado a reforzar la vigilancia de la sanidad de la fauna silvestre, fomentar la colaboración intersectorial y mejorar la preparación ante las amenazas de enfermedades emergentes en la interfaz entre la fauna silvestre, los animales domésticos y los seres humanos.

¿Qué recomendaciones harían a los Servicios Veterinarios para reforzar la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre?

Damien Joly: Hemos obtenido grandes resultados trabajando de forma intersectorial, incluso con la salud pública y otros socios, para desarrollar un enfoque colaborativo en la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre. Creo que eso es precisamente lo que este grupo se propone lograr: fomentar la colaboración entre los distintos sectores. 

Ninguna organización por sí sola cuenta con los recursos suficientes para hacer frente a estos retos. Si trabajamos juntos, podemos unificar los recursos y los conocimientos especializados de que disponemos y lograr avances significativos. Por lo tanto, creo que el primer paso es establecer estas colaboraciones y fortalecer estas relaciones, de modo que podamos trabajar juntos hacia un objetivo común.  

¿Cómo puede la colaboración entre los sectores de la sanidad animal, la salud pública y el medio ambiente mejorar la detección precoz y la respuesta ante las enfermedades de la fauna silvestre? 

C. LeAnn White: La colaboración entre los sectores de la sanidad animal, la salud pública y el medio ambiente es esencial tanto para la detección precoz como para la respuesta eficaz ante las enfermedades de la fauna silvestre. A veces, resulta difícil predecir cuándo y dónde se detectará una enfermedad por primera vez. Hemos visto varios ejemplos recientes con enfermedades como el gusano barrenador del Nuevo Mundo y la influenza aviar altamente patógena.

Por lo tanto, es fundamental garantizar que se lleve a cabo una vigilancia en todos los sectores pertinentes, ya que no podemos saber de antemano dónde puede surgir o detectarse por primera vez una enfermedad. Igualmente importante es garantizar que la información fluya de manera eficaz entre los sectores, de modo que las detecciones se comuniquen de manera oportuna y todos los sectores puedan trabajar juntos para determinar la respuesta adecuada y coordinar las acciones. 

En última instancia, una colaboración sólida y el intercambio de información nos permiten detectar las amenazas antes y garantizar que las respuestas sean coordinadas y eficaces en todos los sectores.

¿Qué tipo de apoyo pueden recibir los países del Centro Colaborador?

Chris Walzer: Nuestro consorcio reúne conocimientos científicos, experiencia operativa sobre el terreno, capacidad de vigilancia, participación en la formulación de políticas y apoyo directo a los países en materia de sanidad de la fauna silvestre y «Una sola salud». Esta amplia gama de conocimientos nos permite aprender unos de otros y abordar retos cada vez más complejos. Los problemas actuales requieren enfoques transdisciplinares, y esa diversidad de conocimientos es una de nuestras mayores fortalezas. Nos permite proporcionar a los países un apoyo integral, basado en la evidencia y adaptado a sus necesidades. 

C. LeAnn White: Partiendo de ahí, cada una de nuestras instituciones opera en distintos ámbitos y contextos, lo que nos da acceso a una variedad de estructuras, redes y formas de trabajar. Esto nos permite ofrecer perspectivas complementarias sobre la colaboración entre sectores, incluidos el gubernamental, el académico y las organizaciones no gubernamentales. Al aprovechar estas experiencias diversas, podemos ayudar a los países a identificar enfoques eficaces que se adapten a sus entornos y retos específicos.

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